
Ficha técnica
Personajes Principales: Manuel y Carlos (nombres tradicionales), El Enano del tambor, Ánimas del purgatorio.
Locaciones Geográficas: Calle San Juan, Barrio El Alpargate, Ibarra, Provincia de Imbabura, Ecuador.
Época / Contexto: Época Colonial (Siglo XVII-XVIII), fervor religioso y sincretismo.
Objetos Clave: La Caja (tambor de sonido ronco), Velas de sebo (huesos humanos), Túnicas blancas.
Simbología: La curiosidad castigada, la delgada línea entre los vivos y los muertos.
La caja ronca es una tradicional leyenda ecuatoriana, nace en la ciudad de Ibarra. En San Juan Calle, donde actualmente se ubica el barrio El Carmen.
Era conocido, que los aparecidos rondaban por la noche las calles del sector, nadie sabía quienes eran, pero todos aseguraban que pertenecían al mundo de los muertos.
En Ibarra, el frío no solo cala los huesos, sino que parece dictar el ritmo de las sombras sobre el empedrado de San Juan Calle. Allí, donde el aroma a eucalipto húmedo se mezcla con el sudor rancio de las fraguas apagadas, el tiempo se dobla sobre sí mismo cada medianoche. No era extraño que los cerrojos de las puertas temblaran sin viento, ni que el aire se espesara con un olor a cera de altar viejo y tierra recién removida. Los vecinos, acostumbrados a que lo imposible desayunara en su mesa, hablaban en susurros de aquel latido sordo que brotaba de las entrañas de la noche: un redoble de cuero seco y desesperación que todos conocían como la Caja Ronca. Era un sonido que no entraba por los oídos, sino por la planta de los pies, subiendo como un calambre de hielo mientras el primer resplandor de las túnicas blancas comenzaba a lamer las paredes de adobe, trayendo consigo una procesión de silencios que nadie se atrevía a mirar de frente.
Leyenda de la caja ronca
Esta narración corresponde a las : Leyendas de Imbabura, leyendas andinas y leyendas de suspenso.
El origen del mito: ¿Por qué la Caja Ronca aterra a Ibarra?
Hace muchos años era muy poco usual que las personas se quedarán hasta muy tarde deambulando por las calles, todos estaban en sus casas a las 7H30 u 8H00 de la noche ya con las puertas y ventanas bien cerradas.
Por eso fue muy raro ver a dos jóvenes caminando cerca de la medianoche por una de las calles más solitarias de Ibarra; los dos habían salido de sus casas en secreto para dar una serenata junto con otros amigos que, al final, decidieron no ir.
Fue así como Carlos y Juan, lejos de escuchar el consejo de sus amigos y prestar atención a la leyenda de la famosa «Caja Ronca«, salieron valerosos a recorrer las oscuras calles.
El misterioso tambor de piel humana: ¿Mito o realidad colonial?
Muy poco les duró el valor, pues justamente cuando afinaban sus guitarras, escucharon a lo lejos un extraño sonido, una especie de redoble de tambores, parecía una marcha; al principio, más que miedo, les dio curiosidad.
Puestos de pie, buscaban entre la penumbra de donde procedía el misterioso sonido, segundos más tarde ambos se fregaban los ojos para poder dar crédito a lo que estaban viendo.
Era casi las dos de la mañana y frente a sus ojos un cortejo fúnebre estaba atravesaba la calle, cuatro encapuchados con largas túnicas negras llevaban un féretro; lo que parecían largas velas, eran en realidad huesos de muerto; de pronto, el ataúd se abre y aparece un ser demoníaco que se hacía cada vez más grande.
Sus ojos de serpiente, cuernos como de carnero, lengua negra y bífida, acompañada de una carcajada que provenía del fondo del infierno, hizo que tanto Carlos como Juan caigan desmayados.
Al despertar, un zumbido horrible estaba en sus cabezas, las piernas les dolían muy fuertemente, pero los dolores se convirtieron en terror al ver que en sus manos estaban las terroríficas velas que llevaban los encapuchados.
Arrojaron los huesos a la calle y corrieron con todas sus fuerzas.
En sus casas, sus padres no habían notado su ausencia, pero no se explicaban el cambio de actitud que los jóvenes habían tenido a partir de su encuentro con la caja ronca.
Ahora, Carlos y Juan no querían salir en la noche, mucho menos hablaban de serenatas; cerraban y aseguraban las puertas de la casa antes de las seis de la tarde.
Datos interesantes de La caja ronca
Esta popular leyenda de la caja ronca tiene por escenario la ciudad de Ibarra.
Es una historia increíble de terror y misterio, la cual fue divulgada a partir de los propios personajes protagonistas de la leyenda de la Caja Ronca, los cuales se dice que tomaron las debidas precauciones para no volver a dudar de aquellas historias y mitos que son contadas en las zonas cercanas a la ciudad Blanca.
La Caja Ronca en Imbabura: La versión más fuerte se centra en los dos amigos que buscaban tesoros o simplemente por curiosidad «mala» (pecado de soberbia).
Procesiones en el Callejón Interandino: Se asocia a menudo con la «Procesión de las Ánimas», pero en Ibarra el elemento diferenciador es el enano que guía el desfile y el sonido rítmico de la caja, que en otras regiones es sustituido por cánticos fúnebres.
Si te gustó la leyenda de la Caja Ronca, te invitamos a leer: La capa del estudiante.








