El Bambero

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El Bambero

Las raíces que se mecen de los árboles de ceiba centenarios de Esmeraldas no solo sostienen la húmeda tierra, sino que también protegen el aire espeso que huele a tabaco enrollado a mano, grasa de majaz y hojas de bejuco trituradas.

Allí, donde el crepúsculo de la selva engulle las primeras horas de la tarde, vive un ser diminuto con pies invertidos y un sombrero cónico, cuya presencia se anuncia con un silbido afinado por el viento.

Montado en el lomo bravío de un cerdo salvaje, recorre los senderos cubiertos de hojas llevando un morral lleno de corteza curativa para sanar tapires y ciervos caídos por balas.

Aquellos que se adentran en el bosque con intenciones destructivas dicen sentir de repente un peso telúrico sobre los párpados y la inconfundible advertencia de una mano deformada levantada en el aire; un misterio que no busca la sangre del cazador, sino romper su codicia y dejarlo perdido en un sueño profundo del que solo despierta rezando el Magníficat entre sudores de terror.

¿Quién es el Bambero en la tradición oral de la Costa ecuatoriana?

Esta narración corresponde a las: Leyendas de Esmeraldas, leyendas de la costa y leyendas de suspenso.

Ficha técnica

Personajes Principales:El Bambero (Enano guardián de la selva con pies al revés y mano deforme)
Tatabra (Puerco salvaje de monte)
Ubicación:Bosques y bambas (raíces de árboles gigantes) de Esmeraldas, Costa Norte del Ecuador
Época:Época Colonial y Republicana (Tradición oral afroecuatoriana)
Objetos clave:Morral de hierbas medicinales, cigarro de tabaco, sombrero puntiagudo
Simbología:Equilibrio ecológico, protección animal, castigo a la codicia humana

En los sectores campesinos de Esmeraldas, provincia norteña de nuestra región costanera, se escucha hablar del bambero que, según la tradición, es un fantasma enano que da protección a los animales y cazadores de buen corazón.

Los más ancianos de las comarcas aseveran que el bambero impone fuertes castigos a los cazadores que matan animales del bosque por simple gusto y no porque desean ayudar a las necesidades de sus familias.


El bambero habita en las bambas, que son las raíces de los árboles gigantes; de allí entonces procede su nombre. Acostumbra a llevar la contabilidad exacta de sus animales y pertenencias y siempre las está revisando por si acaso, falte alguno.

La gente de mayor edad asegura que fuma cigarros y cubre su cabeza con un sombrero de alas medianas y copa puntiaguda; su mano izquierda es deforme, va montado en una tatabra (puerco salvaje) y recorre las selvas para asistir a los animales en agonía y a los que han sido heridos por los cazadores. En esta labor usa raíces, hierbas, bejucos, cortezas, aguas, etcétera, que él lleva en un morral a su espalda y las prepara con gran sabiduría de acuerdo con las necesidades propias de cada caso.

Cuando advierte la presencia y malas intenciones de algún cazador, lo enfrenta y con su mano derecha alzada le señala la dirección por donde debe retirarse inmediatamente. Si el cazador insiste en su mal propósito, le repite la advertencia; si por tercera vez no acata la orden, se echa sobre el individuo, lo castiga y deja al descubierto su rostro macabro del lado derecho.

Ante el terrorífico cuadro, el cazador, si es que no cae desmayado en ese preciso momento, emprende la veloz carrera hasta su casa; ya en su hogar, al osado debe hacerse curar del espanto con las conocidas hierbas y otros aditamentos como el agua bendita, el aguardiente y el tabaco.

Mitos y castigos: ¿A quiénes persigue el Bambero en la selva de Esmeraldas?

La provincia de Esmeraldas es conocida, además de, por sus hermosas playas, sus paisajes exuberantes, su clima cálido y húmedo, y por ser tradicionalmente el territorio afroecuatoriano por excelencia.

La población negra de la provincia es mayoritaria; según el historiador Federico González Suárez, los primeros negros que llegaron a Esmeraldas fueron náufragos que ganaron la tierra a nado desde un barco de esclavos que escolló, al mandar por agua dulce a los negros, estos encontraron un clima similar al de África, estableciéndose en esta provincia.

Al internarse en el continente sometieron a las tribus indígenas, entre las que se encontraban los cayapas quienes llamaban “malaba”, malo, diablo o “juyungo” (diablo) a los negros, el principal de los cuales era Alonso de Illescas que había vivido en Sevilla y hablaba castellano.

Escritores esmeraldeños como Julio Estupiñan Tello y Antonio Preciado han revalorizado la aportación negra al desarrollo cultural y han afianzado los valores propios de su raza (rebeldía, sentido de independencia) y sus manifestaciones culturales que se plasman en la música, el baile y la poesía.

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Preguntas frecuentes sobre el Bambero

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