La Gualgura

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La Gualgura

El aire de la provincia verde olía a cacao fermentado, a la humedad de un río trabquilo y al pesado presagio de lluvia antes de medianoche.

Carlos y Francisco caminaban con la lentitud de hombres que habían bebido demasiado, arrastrando sus sandalias por un barro que parecía retener sus pasos como si la misma tierra tuviera manos. Fue a la sombra de un platanal donde primero escucharon un chirrido pequeño y desesperado, el lamento helado de un pollito con plumaje tan negro que absorbía la escasa luz de las estrellas.

No traía la inocencia del corral, sino el sabor metálico del hierro al rojo de las brasas y el peso de una presencia espectarl que esperaba en las sombras.

Ninguno de los dos sabía cuándo el susurro de las hojas dejó de ser viento y se volvió la respiración de otro, pero el frío se les pegaba a la nuca con la certeza de que algo invisible y hambriento acababa de llamar sus nombres.

La Leyenda de La Gualgura: El Espectro de la Costa Ecuatoriana

Esta narración corresponde a las: Leyendas de Esmeraldas, leyendas de la costa y leyendas de terror.

Ficha técnica

Personajes Principales:La Gualgura (Ente demoníaco / Pollito negro que se transforma), Carlos y Francisco (los campesinos/trasnochadores)
La bisabuela (depositaria del saber ancestral/religioso), los vecinos del pueblo.
Ubicación:Provincia de Esmeraldas, Costa Ecuatoriana (caminos rurales, quebradas y poblados).
Época:Época colonial / rural tradicional del Ecuador; contexto socio-cultural de las comunidades afroecuatorianas y montubias.
Objetos clave:Pollitos negros (manifestación física del maligno), Agua bendita, Crucifijo, Rezo de “El Credo” (símbolos de protección y exorcismo).

La gualgura es un pollito negro que al verlo parece inocente, pero cuando decide atacar se transforma en un hombre con voz gruesa, el cual convence e hipnotiza a las personas para maltratarlas o incluso quitarles la vida.


Una noche, dos amigos, Carlos y Francisco, iban camino a casa, uno más trasnochado que el otro; al llegar a una esquina escucharon piar a un pollo, pero ellos no le dieron importancia a este sonido.

En ese momento Carlos dijo que se detuvieran porque él sentía que los seguían y los llamaban por sus nombres; pero Francisco le dijo que no era verdad y que estaba en su imaginación.

Los dos amigos siguieron caminando, pero mientras más avanzaban el sonido se volvía más aterrador, de tal manera que les hacía perder el sentido auditivo y no podían hablar.

Francisco reaccionó de forma violenta y dijo a Carlos que los demonios si existen, pero Carlos le recordó que él antes negaba este hecho; pero de pronto, Francisco perdió el control de su cuerpo y se puso muy violento, porque la gualgura, se había apoderado de él; entonces Carlos al verlo de esa forma corrió y corrió para que no lo alcanzara, por la desesperación empezó a gritar:

“Me quiere matar, me quiere matar”.

Los vecinos y familiares se alteraron al escuchar la voz de Carlos, y la bestia, la gualgura, se enfrentó a todos y les dijo: “Voy a matar a toda la gente de este pueblo”.

La bisabuela de la familia dijo que la única forma de salvar a este hombre era con agua bendita, un crucifijo y rezar El Credo, al principio nadie le creyó.

Al ver la situación, Carlos subió a la casa y bajó todos los implementos necesarios para comenzar con el ritual y salvar a su amigo.

Así pasaron varias horas y Francisco no permitía que los malos espíritus salgan de su cuerpo.

Después de tanta lucha salieron pollitos negros de su cuerpo. Francisco regresó a la normalidad, pero sobrevivió poco tiempo consciente porque al amanecer murió sin que nadie pudiera salvarlo.

¿Dónde apareció realmente la Gualgura? (Orígenes y Geografía)

Entre los vecinos de la provincia verde se dice que eso les sucede a quienes tienen por costumbre apropiarse de las aves de corral ajenas para venderlas o para comérselas bien preparadas, a hurtadillas de sus legítimos propietarios. En otros sectores de la Costa y la Sierra también se habla mucho de estas gallinas.

En la Costa (regiones de Esmeraldas y Montubio): La Gualgura se concibe como una criatura ligada a la selva, los humedales y los caminos rurales. Aparece como un aparentementemente indefenso pollito negro cuya voz y chirrido hipnotizan a quienes se quedan despiertos hasta tarde. Cuando ataca, se transforma en un hombre con voz grave o en una fuerza diabólica capaz de poseer a la persona. La tradición local también sostiene que este castigo espera principalmente a quienes se apropian del ganado de otras personas.

En la Sierra y regiones interandinas: Aunque el mito es profundamente afroecuatoriano y costero, en ciertas áreas de la Sierra existen historias análogas (como el Guagua Auca o el niño abandonado) donde seres infantiles o criaturas pequeñas emiten gritos/sonidos en caminos fríos para atraer a los viajeros hacia barrancos y quebradas.

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Preguntas frecuentes sobre la leyenda de la gualgura

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