El niño de la mano negra

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El niño de la mano negra

En ese Guayaquil de madera que crujía y el hedor del lodo salobre del río Guayas, nadie se sorprendía cuando los curanderos cosían la mano de un muerto al muñón del joven Toribio de Castro y Grijalva.

La carne extranjera, negra como el azabache, se adueñaba del brazo del chico tan naturalmente como un injerto de cacao sobre tierra húmeda, respirando al mismo ritmo languido que el calor tropical. En las horas antes del amanecer, entre la niebla espesa, mientras el olor a humedad y cera derretida impregnaba los pasillos de su gran casa, el oscuro miembro adquiría un vigor frío e independiente, desabrochando cerrojos y acariciando paredes de madera de guayacán, más allá del poder de Toribio para someterlo.

Ese miembro extraño no pertenecía ni al cuerpo ni a los cielos, pero los vecinos lo saludaban al pasar, igual que harían con cualquier otro miembro de la familia.

La leyenda del niño de la mano negra

Esta narración corresponde a las: Leyendas de Guayas, leyendas de Guayaquil, leyendas de la Costa y leyendas infantiles.

Ficha técnica

Personajes Principales:Toribio de Castro y Grijalva (protagonista), El Cirujano / Entidad mística, Familia De Castro.
Ubicación:Guayaquil (Ecuador), Isla Puná
Época:Siglo XVII (Periodo Colonial hispanoamericano, c. 1620–1650)
Objetos clave:La mano negra milagrosamente injertada

El niño de la mano negra era un infante que vivía en la isla Puná, situada en el golfo de Guayaquil.

Su nombre era Toribio de Castro Grijuela, quien nació sin su mano derecha; y aunque sus padres eran adinerados, no había la tecnología que le permitiera tener su mano funcional.


La leyenda del niño de la mano negra, data de los tiempos de la antigua ciudad de Guayaquil en la época de la colonia.

En ese tiempo los guayaquileños se veían afectados constantemente por la presencia de piratas que llegaban a saquear la naciente ciudad.

En el golfo de Guayaquil, en la isla Puná para ser exactos, nació un niño, que fue llamado Toribio de Castro Grijuela, sus padres eran muy devotos y habían orado para que el pequeño, nazca lleno de salud.

Sin embargo, el niño nació sin su mano derecha y a pesar de la buena condición económica de sus padres, no existían las técnicas médicas ni los avances científicos para curar su afección.

Con el paso del tiempo el niño fue creciendo bajo el cariñoso cuidado de sus padres, que nunca perdieron la fe y le enseñaron a ser bueno y caritativo con el prójimo.

Por este motivo, Toribio, era conocido como un muchacho generoso, que ayudaba a los más necesitados, gracias también, a su acomodada posición económica.

La familia Castro Grijuela, sentía gran devoción hacia la Virgen del Soto, todos los días le rezaban para que concediera un milagro en la vida del joven Toribio.

Gracias a su inquebrantable fe, el prodigio sucedió.

Un día una anciana pidió comida al niño, él la atendió con mucha alegría, como siempre lo hacía. Ella le prometió un regalo a Toribio…

A la mañana siguiente el chico despertó emocionado, pues tenía la mano derecha, pero esta era de color negro.

Según la historia, en 1587, el muchacho se enfrentó a piratas derrotando al famoso Cavendish y a sus hombres.

Pero la razón por la que le atribuyen el poder del milagro, es que varios años después de su fallecimiento, al exhumarlo, su mano se había mantenido intacta sin el más mínimo rastro de descomposición.

¿Dónde ocurrió la historia del Niño de la Mano Negra?

Guayaquil, desde su fundación y a lo largo de su historia, fue atacada en varias ocasiones por flotas de piratas que saqueaban y asolaban las costas del pacífico sur y está registrado en las crónicas de los historiadores la presencia del pirata Cavendish, al cual se hace mención en la leyenda, en nuestras costas.

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Preguntas frecuentes sobre la leyenda del niño de la mano negra

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