La boa y el tigre

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La boa y el tigre

El aire en la garganta amazónica no estaba cargado de calor, sino del hedor rancio de la resina quemada y de la certeza de que el bosque respiraba al unísono con las bestias.

En esos años de humedad interminable, no sorprendía a nadie que el rastro de una boa tallara un canal en el barro que más tarde se convertiría en un arroyo, ni que las huellas de un jaguar dejaran rastros de fuego azul donde el mantillo hervía.

La criatura de hojas y musgo que observaba la orilla del río sabía que el hambre del felino no era de carne, sino de dominio; por eso la boa estiraba sus escamas heladas sobre las raíces retorcidas de una higuera estranguladora centenaria, esperando el ataque sin mover ni una sola rama.

Afuera, la lluvia caía con la paciencia de siglos, macerando el aroma de orquídeas podridas y barro fresco, mientras los dos gigantes de la jungla se evaluaban en un silencio tan denso que hasta las hormigas interrumpían sus marchas de ceniza.

La leyenda de La boa y el tigre: Mito ancestral de la Amazonía Ecuatoriana

Esta narración corresponde a las: Leyendas de la Amazonía, leyendas infantiles y leyendas de suspenso.

Ficha técnica

Personajes Principales:La Boa (Yacumama / Amaru): Guardiana de las aguas, astuta, serena y envolvente.
El Tigre / Jaguar (Otorongo): Depredador terrenal, fuerza bruta, agilidad y voracidad.
Pobladores/Cazadores amazónicos: Testigos del equilibrio natural y la sabiduría del monte.
Ubicación:Amazonía Ecuatoriana: Cuencas de los ríos Napo, Pastaza y Bobonaza (Provincias de Napo, Pastaza y Orellana).
Época:Tiempo Mito-Ancestral Precolombino: Época previa a la colonización, dentro de la tradición oral ancestral Kichwa.
Objetos clave:Las Escamas y la Piel del Jaguar: Símbolos del mapa cosmogónico amazónico.

La boa y el tigre es una leyenda popular de la Amazonía ecuatoriana que cuenta la estrecha y extraña relación entre una familia local y un salvaje y muy temido animal.

Esta leyenda ejemplifica la amistad verdadera y la capacidad de entregarse por el bienestar de los demás, principalmente de los que tenemos más cerca y amamos.

Te invitamos a conocer esta gran historia.


Por el camino que lleva a Misahuallí, a 6 Km. del Puerto Napo, en la comunidad de Latas, vivía una familia indígena dedicada a lavar oro en las orillas del río Napo.

Un día la madre lavaba ropa de la familia, mientras la hija más pequeña jugaba tranquilamente en la playa: tan concentrada estaba la señora en su duro trabajo, que no se percató que la niña se acercaba peligrosamente al agua, justo en el lugar donde el río era más profundo.

Una súbita corazonada la obligó a levantar su cabeza, pero ya era demasiado tarde; la niña era arrastrada por la fuerte correntada y sólo su cabecita aparecía por momentos en las crestas de las agitadas aguas.

La mujer transida de dolor y desesperación, hincando sus rodillas en la arena, implora a gritos … yaya Dios! …. yaya Dios! ¡Te lo suplico, salva a mi guagua, y Oh! Sorpresa, la tierna niña retorna en la boca de una inmensa boa de casi 14 metros de largo, que la deposita sana y salva en la mismísima playa; la mujer abrazando a la niña llora y sonríe agradecida.

Desde aquel día la enorme boa se convirtió en un miembro más de la familia, a tal punto que cuando el matrimonio salía al trabajo cotidiano, el gigantesco reptil se encargaba del cuidado de los niños.

Pero un tormentoso día, cuando los padres fueron a la selva en busca de guatusas para la cena, la boa no llegó a vigilar a los niños como solía hacerlo todos los días. 

Este descuido fue aprovechado por un inmenso y hambriento tigre, que se hizo presente con intenciones malignas.

¡Los muchachos desesperados gritaron a todo pulmón! ¡Yacuman Amaru! (boa del agua), el gigantesco reptil al oír las voces de los niños salió del río y deslizándose velozmente entró a la casa; se colocó junto a la puerta, para recibir al tigre que trataba de entrar sigilosamente en el hogar de sus amigos.

La lucha que se desató fue a muerte; la boa se enroscó en el cuerpo de felino, pese a las dentelladas del sanguinario animal; los anillos constrictores del reptil se cerraron con fuerza, mientras el tigre la mordía justo en la parte de la cabeza, al final se escuchó un crujido de huesos rotos y ambos animales quedaron muertos en la entrada de la casa.

¿Dónde apareció realmente la leyenda de la boa y el tigre?

La leyenda de la boa y el tigre, nos muestra que la fauna amazónica es tan rica y sorprendente como atemorizante; en sus ríos y lagunas habita la gran anaconda, serpiente que puede llegar a medir aproximadamente 7 m, aunque existen reportes cuestionables que hablan de anacondas de 9 a 11 m. siendo las hembras más grandes que los machos.

La boa no es vista como un monstruo, sino como la Yacumama o Amaru, espíritu protector de las fuentes de agua y de la selva. El jaguar (Otorongo) representa la fuerza telúrica, el ímpetu y el dominio del suelo. El choque simboliza el equilibrio necesario entre la tierra y el agua para que la selva no se consuma a sí misma.

En Ecuador no existen tigres, pero sí habitan razas de felinos grandes y salvajes como el tigrillo, puma y pequeños jaguares.

¿Te Gustó esta leyenda? Te invitamos a leer: El cazador de fragancias.

Preguntas frecuentes sobre la boa y el tigre

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