
El aire alrededor de la Laguna de Papallacta no solo estaba frío; estaba cargado con el denso aroma a azufre, la vegetación húmeda de la cordillera y el antiguo vapor que se elevaba lentamente desde el corazón de los Andes.
Todos en el pueblo sabían que el agua en la cumbre guardaba un recuerdo y que en sus profundidades se mecía una criatura tan misteriosa como las montañas mismas, un ser cuya piel imitaba las sombras de las altas llanuras y cuyo aliento alteraba el curso natural del viento.
Las mujeres lavaban ropa en la orilla, conversando con las corrientes como si fueran viejos vecinos, sin darse cuenta del inusual burbujeo que de vez en cuando agitaba el centro de la superficie del agua.
Nadie se atrevía a mirar el remolino ni a hablar de la bestia antes del anochecer, pues era bien sabido que el monstruo no pertenecía a este mundo, sino a la rutina diaria de una tierra donde lo imposible siempre ha tenido un lugar en la mesa.
La Leyenda del Monstruo de la Laguna de Papallacta: Misterio de la puerta a la Amazonía ecuatoriana
Esta narración corresponde a las: Leyendas de la Amazonía, leyendas ancestrales, leyendas de suspenso y leyendas infantiles.
Ficha técnica
| Personajes Principales: | El Monstruo/Guardián de la Laguna, Pobladores/Viajeros de la Cordillera, Chamanes y Antiguos Sabios. |
| Ubicación: | Laguna de Papallacta, Cantón Quijos, Provincia de Napo, Páramos del Antisana, Ecuador (Paso entre Sierra y Amazonía). |
| Época: | Época Ancestral Precolombina y Período Colonial (Ruta de los Yumbos y exploradores). |
| Objetos clave: | Aguas termales y sulfurosas, el espejo de agua de la laguna, el vapor del páramo, la niebla andina. |
En torno a la laguna de Papallacta existen tradiciones, leyendas y creencias sobre el monstruo que allí habita.
Los pobladores cuentan que antiguamente la laguna era implacable, y no permitía el paso por sus orillas durante la noche.
¿Cuál es el origen del Monstruo de la Laguna de Papallacta?
Los jóvenes esposos José Serrano y Eloísa Cahuatijo llegaron a estas tierras por primera vez, desde Pifo, con la aventura propia de los recién casados para probar suerte en el Valle del Quijos.
En aquel entonces, la carretera ni siquiera llegaba hasta Papallacta, por lo que debieron cruzar el páramo a pie con la fuerza incontrolable de los que aún no sienten el desgaste de los años.
Sacaron hacia la Sierra naranjilla, José demostró su arte haciendo siluetas de bateas relucientes por el constante ir y venir de las herramientas; las intercambiaban con maíz, cebada y trigo en Pifo y Paluguillo.
Cierta ocasión de regreso a Molana, en Cuyuja, luego de vender frutas y negociar artesanías en la sierra, al cruzar por la laguna de Papallacta se asomó en la mitad de las aguas un gran monstruo. Agitaba violentamente su cuerpo y bramaba con sonidos de jauría hambrienta. Los esposos se maravillaron al ver el espectáculo, una mezcla entre emoción y miedo al sentir la presencia mitológica.
Intentaron correr, sin lograrlo, cargaban en los pies el cansancio del camino recorrido hasta ese momento. Cuando la criatura se elevó hasta surcar la neblina, pudieron huir con el último aliento de sus fuerzas.
Cuando la gente salía desde el interior del Oriente, las aguas crujían sobre la cordillera haciendo grandes olas.
Todos quienes por allí pasaban, debían hacerlo muy despacito, sin hablar ni tiritar.
Los pobladores de Papallacta y el gobernador del pueblo, preocupados por el asedio de esta amenaza, deciden contratar los servicios de un shamán oriundo de Loreto.
El indígena llegó a la laguna con un pilche que llevaba prendida una vela en su interior.
Luego de contemplar en silencio al sol casi ausente, se desvistió hasta quedar casi totalmente desnudo. Anunció a los pobladores que si el mate se balancea es porque él está luchando, pero si se voltea el mate y la vela se apaga es porque ha sido vencido.
Luego de estas indicaciones, muy solemne ingresa a las profundidades de las aguas acompañando de una lanza. En pocos minutos comienza a moverse el pilche: despacio hacia la izquierda, despacio hacia la derecha, de pronto giros bruscos, pero volvía a incorporarse.
Al levantar sus olas con violencia, las aguas parecían heridas en su vientre. Así transcurrieron minutos y horas de expectante espera.
Se dieron cuenta de que el brujo seguía luchando sin desmayar porque el pequeño recipiente apenas se movía, no rodaba.
El indígena descubrió en el fondo de las aguas a sus antepasados, deambulando sin cesar, sin destino, con los rostros marcados por la aflicción, agobiados por el peso de los siglos y del agua.
Intentó comunicarse, más ellos no lo entendieron, habían inventado un idioma propio mediante gestos imperceptibles, más duradero, porque sus voces aguantaron menos que sus cuerpos.
Al oscurecer asoma el indígena casi al borde del desmayo. Los curiosos ,con cierto recelo por el monstruo, corren a darle su apoyo para que salga de las gélidas aguas.
Ansiosos por saber qué había sucedido, preguntan al shamán los detalles. Luego de narrarles lo acontecido, regresa a la laguna, bracea hacia la mitad y convertido en pato, baja hacia el río Tuminguina, sigue el Papallacta, el Quijos. De esta manera continúa el retorno hacia su tierra natal.
Las aguas, teñidas de sangre y de sedimentos putrefactos, tardaron mucho tiempo en aclararse, la explicación del brujo fue que la amenaza era una gigantesca serpiente de siete cabezas.
Cortó cuatro de las cabezas y las ubicó hacia el Volcán Antisana; la quinta lo incrustó a la fuerza en una grieta situada al final de las aguas para que nunca llegue a secarse la laguna.
Sin embargo, las dos cabezas vivas, permanecen en constante acecho, esperando el momento indicado para reaparecer.
Secretos y Misterios ocultos en las aguas termales de Papallacta
Actualmente, la Laguna de Papallacta es un lugar turístico en la cual pueden acampar, realizar pesca deportiva, entre otros; en el sector existe una gran cantidad de complejos recreativos con piscinas de aguas termales con propiedades medicinales curativas.
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Preguntas Frecuentes sobre la Laguna de Papallacta y sus Leyendas










