fbpx

El monstruo de la laguna de Papallacta

¡Comparte esta leyenda en tus redes sociales!

Leyenda del monstruo de la laguna de Papallacta

En torno a la laguna de Papallacta existen tradiciones, leyendas y creencias sobre el monstruo que allí habita.

Los pobladores cuentan que antiguamente la laguna era implacable, y no permitía el paso por sus orillas durante la noche.

Leyenda del monstruo de la laguna de Papallacta

Los jóvenes esposos José Serrano y Eloísa Cahuatijo llegaron a estas tierras por primera vez, desde Pifo, con la aventura propia de los recién casados para probar suerte en el Valle del Quijos.

En aquel entonces, la carretera ni siquiera llegaba hasta Papallacta, por lo que debieron cruzar el páramo a pie con la fuerza incontrolable de los que aún no sienten el desgaste de los años.

Sacaron hacia la Sierra naranjilla, José demostró su arte haciendo siluetas de bateas relucientes por el constante ir y venir de las herramientas; las intercambiaban con maíz, cebada y trigo en Pifo y Paluguillo.

Cierta ocasión de regreso a Molana, en Cuyuja, luego de vender frutas y negociar artesanías en la sierra, al cruzar por la laguna de Papallacta se asomó en la mitad de las aguas un gran monstruo. Agitaba violentamente su cuerpo y bramaba con sonidos de jauría hambrienta. Los esposos se maravillaron al ver el espectáculo, una mezcla entre emoción y miedo al sentir la presencia mitológica.

Intentaron correr, sin lograrlo, cargaban en los pies el cansancio del camino recorrido hasta ese momento. Cuando la criatura se elevó hasta surcar la neblina, pudieron huir con el último aliento de sus fuerzas.

Cuando la gente salía desde el interior del Oriente, las aguas crujían sobre la cordillera haciendo grandes olas.

Todos quienes por allí pasaban, debían hacerlo muy despacito, sin hablar ni tiritar.

Los pobladores de Papallacta y el gobernador del pueblo, preocupados por el asedio de esta amenaza, deciden contratar los servicios de un shamán oriundo de Loreto.

El indígena llegó a la laguna con un pilche que llevaba prendida una vela en su interior.

Luego de contemplar en silencio al sol casi ausente, se desvistió hasta quedar casi totalmente desnudo. Anunció a los pobladores que si el mate se balancea es porque él está luchando, pero si se voltea el mate y la vela se apaga es porque ha sido vencido.

Luego de estas indicaciones, muy solemne ingresa a las profundidades de las aguas acompañando de una lanza. En pocos minutos comienza a moverse el pilche :despacio hacia la izquierda, despacio hacia la derecha, de pronto giros bruscos, pero volvía a incorporarse.

Al levantar sus olas con violencia, las aguas parecían heridas en su vientre. Así transcurrieron minutos y horas de expectante espera.

Se dieron cuenta que el brujo seguía luchando sin desmayar porque el pequeño recipiente apenas se movía, no rodaba.

Él indígena descubrió en el fondo de las aguas a sus antepasados deambulando sin cesar, sin destino, con los rostros marcados por la aflicción, agobiados por el peso de los siglos y del agua.

Intentó comunicarse, mas ellos no lo entendieron, habían inventado un idioma propio mediante gestos imperceptibles, más duradero, porque sus voces aguantaron menos que sus cuerpos.

Al oscurecer asoma el indígena casi al borde del desmayo. Los curiosos ,con cierto recelo por el monstruo, corren a darle su apoyo para que salga de las gélidas aguas.

Ansiosos por saber qué había sucedido, preguntan al shamán los detalles. Luego de narrarles lo acontecido regresa a la laguna, bracea hacia la mitad y convertido en pato baja hacia el río Tuminguina, sigue el Papallacta, el Quijos. De esta manera continúa el retorno hacia su tierra natal.

Las aguas, teñidas de sangre y de sedimentos putrefactos, tardaron mucho tiempo en aclararse, la explicación del brujo fue que la amenaza era una gigantesca serpiente de siete cabezas.

Cortó cuatro de las cabezas y las ubicó hacia el Volcán Antisana; la quinta lo incrustó a la fuerza en una grieta situada al final de las aguas para que nunca llegue a secarse la laguna.

Sin embargo, las dos cabezas vivas, permanecen en constante acecho esperando el momento indicado para reaparecer.

Datos Interesantes

Actualmente la Laguna de Papallacta es un lugar turístico en la cual pueden acampar, realizar pesca deportiva entre otros; en el sector existe una gran cantidad de complejos recreativos con piscinas de aguas termales con propiedades medicinales curativas.

¿Te Gustó ésta leyenda? Te invitamos a leer: El duende de Esmeraldas.

¡Comparte esta leyenda en tus redes sociales!

error: El contenido está protegido